lunes, 12 de septiembre de 2016

Los “clichés” en los jardines

Muchas veces recurrimos a la palabra de origen francés “cliché” para describir una idea, gusto o elemento estético que ha sido utilizado recurrentemente. Es un asunto, frase, expresión o acción que ya ha sido usada en exceso. También puede indicar una fórmula o arquetipo muy repetido.

La mayoría de estas acepciones se pueden aplicar a otra expresión que denota casi el mismo significado; “lugar común” que corresponde más a su uso en el lenguaje verbal. Sabemos que culturalmente, al convivir en una sociedad que se rige la mayoría de las veces por patrones de comportamiento aprendidos, producimos asociaciones a partir de ideas comunes y las asumimos como verdaderas.

Para referirse a lo “cliché” en nuestros jardines se puede usar también el concepto: “lugar común”, cuando, como vamos a ver con los ejemplos, se abusa tanto de una idea que llega a ser considerada como viciosa por tener un uso excesivo o gastado. Son estas fórmulas o clichés nociones fijas admitidas ampliamente como esquemas formales o conceptuales y que son repetidos con demasiada frecuencia. En paisajismo y jardinería suelen aparecer como normas aceptadas, como preceptos o pautas convencionales. Estas “soluciones” que se repiten hasta la saciedad son conocidas y usadas tanto que llegan a considerarse vulgares u ordinarias. Suelen demostrar falta de imaginación y originalidad de las personas que por ignorancia o “austeridad intelectual” no se toman la molestia de consultar otros planteos más actualizados o renovadores.

Muchas veces del colectivo surgen los estereotipos  que de manera inconsciente se repiten hasta el empacho sin que alguien se permita algún cuestionamiento a la escasa erudición. Si reconocemos estos patrones repetitivos podemos llegar a discernirlos y pensar cómo discriminarlos para pasar la página hacia una resolución más imaginativa y de mayor creatividad.


En adelante haré una recopilación de esos clichés o lugares comunes con ese propósito. 

1-Pintarrajear la base de los árboles

Según lo que he investigado y encontrado en varias fuentes de internet el blanqueado del tronco de los árboles se realiza aún en muchas partes del mundo como una práctica heredada de la fruticultura de las zonas frías, donde puede ayudar a los árboles recién plantados, injertados o podados para protegerlos de los cambios bruscos de temperatura a finales del otoño e invierno. 

El encalado conduce a que el árbol experimente una enfermedad que se llama “clorosis inducida por cal”, cuyos síntomas son el amarillamiento del follaje y la disminución de la capacidad para realizar la fotosíntesis.

Los árboles necesitan respirar y por el tronco lo hacen a través de unas aberturas especiales llamadas lenticelas. El blanqueado obstruye estos poros disminuyendo el intercambio gaseoso y por consiguiente el metabolismo normal. Esto pueden causar la muerte de partes del cambium. El encalado es más lo que perjudica que lo que beneficia a los árboles.

Las plagas y las enfermedades tienen muchas vías de dispersión diferentes a trepar por el tronco. El viento y el agua son sus principales vehículos de propagación. Es un engaño pensar que con el encalado se evita que un árbol se enferme.

Como dice una de mis fuentes: Qué más estético que un árbol sano, fuerte y vigoroso, con un tronco que enseñe su corteza intacta, color y aspecto característico. En las grandes ciudades del mundo, con árboles bellos y espectaculares, no se practica el encalado. El encalado es un indicador de baja cultura en el cuidado de los árboles.

http://www.rivasdaniel.com/Articulos/Por_que_no_encalar.htm

2-Hacer un círculo de plantas debajo de cada árbol.

3-Hacer un borde para cada sendero

4-Atomizar o simplemente dispersar

5-Mezclar o hacer un popurrís

6-Atomizar o dispersar por temor al vacío

7-Utilizar falsos históricos

8-Fuentes de falsas piedras


9-Uso exclusivo de plantas exóticas ignorando nuestra diversidad ecológica. 

10-Bordes de superficies enzacatadas con recorte exagerado


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