martes, 16 de agosto de 2011

Monteverde


Poema escrito por Guillermo Chaves Hernández
Dedicado al Bosque Nuboso Monteverde


Foto de Guillermo Chaves.

Monteverde, fragmento de piel de nuestra Madre Tierra,
piel saludable, humectada por las lluvias y el rocío.
Agua viva fluyente y disipada en la epidermis verde,
se exuda y transpira traslúcida e incorpórea.
Piel verde, en unidad con las nubes,
que el Padre Sol anima con sus ciclos diarios,
y nutre pletórico de verde durante la luz y el calor.
Descansa latente mientras reina la noche.

Piel abrigada por grandes montañas,
esponjas ansiosas de aguas infiltradas,  
que antes se ofrecieron a la vida y a la muerte
jugando sabrosamente con sus células y el viento.

Dermis de vertientes pausadas,
con afluentes escabulléndose al mar soberano,
por remansos o a raudales, ungiendo lo que tocan
hasta llegar al que convoca a todos los torrentes.

Monteverde, piel saludable de nuestra patria,
ofrenda generosa de tanta paz, reverencia de ambrosía.
Coexistimos, seres anfibios, por tu sola presencia,
Belleza y gratitud es el espíritu de tu manifiesto.

Melodías orquestadas ocupan cada nicho sigiloso.
Cantos armónicos dibujan paisajes ante el follaje,
Son jilgueros y campanas, ranas y saltarines…
Imposible enumerar todas las voces resonantes.

Dermis de bosques sagrados, protegidos ahora
por los que te miraron con total deferencia,
los que sabían que la piel de la Madre Tierra
es tan importante como su corazón.  
Piel cobijo, alimento y divinidad,
todo lo que nos das si te respetamos.


Foto de Guillermo Chaves.

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