domingo, 14 de agosto de 2011

Jardines monocromáticos en verdes

Arquitecto Paisajista
Guillermo Chaves Hernández


Foto y diseño de Guillermo Chaves, usando Calathea cebrina y Ophiopogon japonicus.


A un jardín monocromático se define de varias formas en los gremios de la horticultura y el paisajismo. Una versión es el que llama así al jardín que agrupa flores de un mismo color. Es un espacio donde se da por sentado que el color de fondo, el verde, es una base donde se sobrepone y se hace predominar un solo color con sus diferentes tonos.

Las monocromías pueden aparecer en las diferentes estaciones del año en forma de un colorido impregnado de contraluces y los efectos luminosos. Cuando desaparecen los verdes presentes en las plantas dan paso a otros pigmentos que subyacen latentes. El otoño en algunas latitudes es monocromático.

En el bosque lluvioso tropical el verde ocupa todo el campo visual, pero es maravillosamente diverso en todo; las tonalidades de hojas, las texturas, sus formas, brillos y opacidades.


Foto  de Guillermo Chaves en el Jardín Botánico Robert y Catherine Wilson, San Vito de Coto Brus, Costa Rica.

Aunque no es una novedad, la composición de jardines monocromáticos está tomando forma como una de las grandes tendencias actuales. Tiene que ver en muchos casos con las características perceptivas del verde, que proporciona sensaciones de calma, equilibrio, naturalidad, frescor, paz y tranquilidad. Puede estar generándose esta forma de composición porque no se contrapone al medio natural. Es una forma de percibir y potenciar el verde a partir de los dictados que podemos capturar de nuestros siempre equiligrados bosques nativos.


Foto  de Guillermo Chaves en el Jardín Botánico Robert y Catherine Wilson, San Vito de Coto Brus, Costa Rica.

Es más sencillo por tanto, denominar a un esquema monocromático, al que hace uso de un solo color aunque técnicamente sabemos que un color llamado monocromático solo se encuentra dentro del espectro o se crea bajo condiciones experimentales. Recordemos que el color que se observa en los pigmentos u objetos es en realidad una sensación compuesta por lo que si nos atenemos a esta versión solo existirían unas pocas versiones de laboratorio en las que encontramos la verdadera monocromía.

En horticultura se trata de hacer uso de un esquema donde la unidad cromática es lograda por una sola tonalidad tanto armónica como de contrastes, y que nos obliga a depender únicamente de las diferencias de valores e intensidad para construir la composición, es decir que debe haber luminosidad, en forma de luz y sombra para un impacto efectivo.

Esquema monotonal, que aunque no tienen mucha variedad de matices, suelen ser muy efectivos, sobre todo si se aprovechan otras condiciones, como en el caso de la foto, que presentan algunos materiales o elementos, como pueden ser las texturas, las sombras, la configuración espacial "fondo-figura", etc. Foto  de Guillermo Chaves en el Jardín Botánico Robert y Catherine Wilson, San Vito de Coto Brus, Costa Rica.

El verde, el color predominante de la Tierra.

El verde es el color de mayor importancia biológica en el planeta, proviene de la clorofila que es un pigmento esencial y que da el color verde a las plantas y hace posible el proceso químico más importante sobre la Tierra, la fotosíntesis. Salvo unos casos muy excepcionales como el que describimos a continuación, casi toda la vida depende de los "subproductos" de los pigmentos verdes que se encuentran en las plantas.

El color en criaturas la más simples de las plantas, y aparecieron en el océano hace alrededor 3,000,000,000 de años, produciendo el color como un subproducto de sus procesos de vida.

Una alga extraña muy primitiva, de un color extraño al verde y que aun existe: Trichodesmium erythraeum contiene un pigmento, phycoerythrin, que absorbe la luz amarilla, verde, azul y violeta que proveen la energía para la reacción que mantiene la planta viva. La luz roja es reflejada y es suficientemente fuerte para colorear la planta y el agua en la que vive, y para dar nombre al Mar Rojo. (Varley, 1980).


Foto  de Guillermo Chaves en el Jardín de Hacienda la Laguna, Curridabat. Costa Rica.

La infinita variedad de los verdes en las plantas

Podemos ver gran proliferación de los verdes donde la presencia del agua permite la vida. Desde el verde pálido de la hierba fresca y las hojas tiernas emergentes, hasta los colores verdes azulados y profundos de un árbol centenario, pasando por una ilimitada cantidad de matices.

El color de las plantas es infinitamente variado por la presencia de otros pigmentos como los carotenos y las antocianinas, que coexisten muchas veces con la clorofilas y es un regalo de la evolución. Si los pigmentos no fueran bioquímicamente esenciales, la evolución los hubiera eliminado hace mucho tiempo. En cambio, la mutación ha creado una serie de roles secundarios como anunciar a través del color sobre compuestos venenosos en plantas y animales entre otros muchos otros tipos de información biológica.

Foto  de Guillermo Chaves en el Jardín Botánico Robert y Catherine Wilson, San Vito de Coto Brus, Costa Rica.

La percepción del verde

El color verde es el más apacible para el ojo humano, ya que el cristalino del ojo lo capta sin mayor esfuerzo. El lente del ojo enfoca la luz verde sobre la retina casi sin que ésta tenga que modificar su curvatura. Enfrentados al color verde, los ojos aminoran su respuesta al verdor por ser tan confortable. Es por eso que el verde es un color de descanso.

El potencial del verde estriba en su cualidad refrescante, y en arquitectura paisajista y jardinería es la variación de tonos dentro de la “monocromía”, de luces y sombras las que provocan cambios en los matices y las que acentúan las texturas. 


Foto  de Guillermo Chaves en el Jardín de Hacienda la Laguna, Curridabat. Costa Rica.

Son verdes son limpios, sencillos y claros. Lo que hace la mente ante un esquema basado en ellos es mantener una constancia del color; esto por el hecho fisiológico de que la retina se adapta a la iluminación reinante. Las diferentes clases de receptores cromáticos adaptan sus respuestas selectivamente, cuando el campo visual está dominado por un color en particular por ejemplo el verde, es doblemente reconfortante.


Diseño de paisajes monocromáticos inspirados en los campos y bosques

Algunos lineamientos de diseño en jardines verdes.

        ·          Los setos, árboles y césped dan formas y volumen por lo que el verde de estos provee la estructura o arquitectura de los jardines formales e informales.

        ·          Nuestra percepción depende del contraste para formarse de las imágenes mentalmente, es imprescindible que haya contrastes de luz entre zonas luminosas y despejadas de las sombreadas o umbrosas.

        ·          Las zonas umbrosas no tienen que ser “sombrías”,  en el sentido negativo del término, porque se pueden crear destellos de luz, con hojas brillantes, verdes claros o grisáceos, con hojas variegadas y con flores blancas.

        ·          Crear masas de vegetación donde el contraste se dé a nivel de las formas y texturas.

        ·          Crear acentos con énfasis en alguno de los tipos posibles; énfasis verticales, horizontales, arquitectónicos (es decir plantas con una estructura singular), una floración singular, o con un follaje llamativo, entre otras posibilidades.

        ·          Usar los tonos verde oscuro para dar peso visual y profundidad a las superficies o a las paredes de setos, de manera que los verdes claros estén visualmente en los primeros planos.

        ·          Verdes azulados oscuros y profundos junto a hojas pequeñas pueden ser usados para forzar la lectura de una perspectiva acentuada.


Foto  de Guillermo Chaves en el Jardín Botánico Robert y Catherine Wilson, San Vito de Coto Brus, Costa Rica.


Los colores en el bosque pluvial generalmente articulan una sinfonía de verdes de singular atractivo. Son el resultado de que las formas de vida vegetales evolucionaran en un ambiente de mucha competencia, sobre todo por la luz, que es uno de los factores bióticos más importantes para el crecimiento de las plantas en el trópico.

La gran adaptabilidad que se observa en una comunidad dentro del bosque, ha hecho que cada especie necesite condiciones de luz determinadas. Plantas que en diferentes estratos requieren cantidades de luz, desde las que necesitan una gran luminosidad, hasta las que son tolerantes a diferentes grados de sombra. Hay que tener el cuidado de colocar cada planta en condiciones ambientales coherentes del medio donde se desarrolla de la manera óptima.

Foto  de Guillermo Chaves en el Jardín de Hacienda la Laguna, Curridabat. Costa Rica. Las diferencias en concentraciones de sustancias pigmentantes, la textura y semi-transparencia de las hojas y un sin fin de relaciones con el medio hacen que sea el color de mayor importancia biológica en la naturaleza y a la vez el principal recurso del paisajista.

El verde provee la arquitectura de los jardines formales e informales: los setos, árboles y césped dan formas y volumen. La idea de que las flores constituyen una parte principal de cualquier jardín es relativamente nueva. No es parte de los jardines tradicionales de gran tradición, como los japoneses, que confían sus efectos en la piedra, la grava, el agua y algunas plantaciones siempre en verde. Son excepcionales las plantas con flor, y las que se incluyen es para un efecto muy estudiado.

Tampoco los grandes jardines de Europa de los siglos XVI y XVII dependen para su impacto de las flores. En cambio, esculpían el suelo rocoso con senderos, terrazas y escalones animados por los recortados siempreverdes, setos, árboles, láminas de agua, fuentes y esculturas. El jardín silvestre o el jardín naturalista inglés son también ejemplos de cómo se logran buenos resultados con ingredientes relativamente simples.

Un jardín o área verde de un solo color o monocromático no es un jardín monótono ya que puede ofrecer también movimiento e interés a partir de los juegos de formas, texturas, matices y sombras. Suelen ser muy atractivos y logran llevar la unidad a la composición porque la atención se centra en un efecto general. Muchas veces se produce un mejor resultado que forzar una variedad en acentos de otros colores que con frecuencia acaba en sobresaltos y confusión.

Foto  de Guillermo Chaves San Antonio de Escazú, Costa Rica

No es la aplicación de colores vivos el único criterio de éxito en los jardines; fomentar la tranquilidad se puede hacer con el uso un de un solo color, y resulta muy recomendable a nivel psicológico. Explorar las posibilidades de un esquema monocromático es posible en ciertos contextos como en la ciudad, cuyo entorno ya está saturado de colores en forma de anuncios, escaparates, señales, etc.

Monocromía en verde inspirado en el bosque tropical

El esquema monocromático más obvio es el compuesto por los verdes de las plantas, sobre todo las del bosque tropical donde los factores ecológicos han hecho que las especies siempre verdes prosperen durante todo el año. El verde es, y repitiendo, un color reconfortante y no necesita que se le añada nada más para funcionar. Es el color predominante de casi todos los jardines, ya que es el color de fondo y a menudo el del suelo, por el césped o por el musgo y los líquenes que cubren las rocas y el pavimento.

En realidad el verde resulta tremendamente variable, la cantidad de hojas atractivas que se encuentran en los diferentes estratos de nuestros bosques es tal que podrían crearse infinidad de jardines verdes, todos diferentes, algunos con especies adaptadas a la sombra, con plantas epífitas, con gramíneas y otra infinidad de posibles combinaciones.


Foto y diseño de Guillermo Chaves, usando  Ophiopogon japonicus y Angiopteris evecta.
La forma, la textura y los reflejos de la luz adquieren gran importancia, ya que el juego de estos elementos y las modulaciones del único color constituirán toda la variedad posible en el jardín. Con un manejo adecuado es posible orquestar una verdadera “sinfonía de verdes” de singular belleza.

Habrá que considerar más detalladamente los matices y tonalidades porque hay verdes azulados, verdes amarillentos, verdes con un matiz púrpura, de bronce o incluso marrón.

Cuando las formas y texturas hayan sido cuidadosamente mezcladas, equilibradas o contrastadas se puede incluso limitar a los verdes auténticos, prescindiendo de los azulados y amarillos que pueden encontrarse entre las hojas. Podemos disponer de una gran variedad, si se piensa en las sutiles diferencias en la textura, en nuestros bosques hay musgos, epífitas diminutas sobre otras hojas, tricomas que hacen parecer aterciopelo el follaje, etc. También hay flores de color verde, como la de la calathea “Ice Blue”, anturios, orquídeas y otras.

Foto de Guillermo Chaves de una begonia. Este tipo de jardín constituye una base perfecta para numerosos árboles y arbustos.

Los verdes oscuros aportan peso y profundidad pero no resaltan, por lo que sirven de contraste para otros colores más fuertes y dotan a los tonos pálidos de luminosidad. Los verdes oscuros presentan el inconveniente de que al ser combinados en una gran masa pueden crear un ambiente sombrío.

Los verdes brillantes constituyen el antídoto ya que crean la ilusión de la presencia de luz solar, en especial sobre un fondo oscuro, y proporcionan ligereza y vida. La riqueza de los tonos y matices verdes, es que son completamente formales y una parte esencial de cualquier diseño.


Foto de Guillermo Chaves de begonia, marantas y calatheas.

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