viernes, 11 de marzo de 2011

LA CIUDAD FUNCIONAL Y SU ARQUITECTURA DE PAISAJE

Le Corbusier - Plan Voisin París

El dominio de la arquitectura en buena parte del siglo XX por el funcionalismo, no se puede extrapolar a la arquitectura de paisaje, aunque se hubiera esperado, dada su estrecha relación entre estas dos disciplinas. El funcionalismo no surge como una tendencia del arte, sino como, una serie de  principios estéticos adscritas al racionalismo y a otros movimientos vanguardistas. El funcionalismo logra desarrollarse con verdadera fuerza en el diseño, sobre todo de la arquitectura. En el paisajismo logra conceptualizar un paisaje de buen nivel pero en casos excepcionales y definitivamente va a renovar la forma de diseñar en paisaje en décadas posteriores, sobre todo en Norteamérica y su Escuela Californiana de Paisajismo .  http://paisajimopueblosyjardines.blogspot.com/2011/03/la-arquitectura-de-paisaje.html )


En Europa no logra compensar la rigidez resultante de muchas edificaciones funcionalistas y del Estilo Internacional. Cuando mucho, los arquitectos solo logran considerar un “espacio exterior” que rodea “la arquitectura funcionalista” que se impone como el único protagonista posible.
Sin embargo los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna), descritos más adelante, se proponen una serie de criterios muy fuertes para crear una ciudad más zonas verdes para todos los ciudadanos, con más aire limpio y luz, dentro del ámbito de una nueva planificación urbana.
“La función de la obra arquitectónica define la forma”, era un principio aplicado al diseño y la arquitectura y (con unas algunas muy buenas excepciones); el paisajismo era un gran espacio “libre de obstáculos”, incluyendo árboles, que más bien promovían una verdadera desconexión del paisaje con lo construido.
El racionalismo arquitectónico, es la depuración de lo sobresaturado dejando solamente lo esencial, lo práctico y funcional para cada situación y se creía que un espacio exterior desnudo era lo ideal para esta arquitectura. En la arquitectura se manifiesta en una renovada concepción espacial y una conformación arquitectónica apoyada en razones funcionales, “el significado es el uso”. La función se pone en manifiesto y se trata de obtener la imagen a partir de ella.  Estas ideas eran también coincidentes con los ideales de las vanguardias artísticas de principios del siglo XX y le infunden a los conceptos espaciales un marcado abstraccionismo geométrico, apegándose mucho a; diseños estrictamente racionales y cartesianos, una configuración sin adornos, desnuda y asimétrica.
El movimiento Racionalista adopta de forma decidida las teorías funcionalistas. En adelante el racionalismo y funcionalismo son dos calificativos que se yuxtaponen y se le pueden asignar sus fundamentos al diseño, la arquitectura, el urbanismo y el diseño de paisaje del movimiento moderno. En Europa se inicia con verdadero vigor un movimiento liderado por el distinguido arquitecto Le Corbusier, uno de los arquitectos de más renombre en la épocas, y otros intelectuales, quienes se propusieron dejar un legado por medio del CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna) en cuanto a la modernización, las técnicas constructivas, y nuevas formas las cuales serían aplicadas hasta nuestros días.

Formación y miembros: El CIAM, es fundado en junio de 1928 en el castillo de la Sarraz en Suiza, por un grupo de 28 arquitectos europeos organizados por Le Corbusier, Hélène de Mandrot (propietaria del castillo), y Sigfried Giedion (el primer secretario general).
Los CIAM se fundan en 1928 y se disuelven en 1959. Fueron un foro creado por una nueva organización que se proponía discutir acerca la arquitectura moderna, el urbanismo y lo que estaba sucediendo en las ciudades, sobre todo en la posguerra. La organización se destinó a organizar  una serie de congresos para establecer los principios arquitectónicos del movimiento moderno y para mejorar el mundo por medio del urbanismo y del diseño de edificios, ya que la CIAM percibió la arquitectura como una herramienta política y económica.

Le Corbusier, uno de los arquitectos de renombre ideólogo principal del del CIAM .

CONFERENCIAS CIAM
1928, CIAM I, La Sarraz, Suiza. Fundación del CIAM
1929, CIAM II, Frankfurt, Alemania. Enfocada en el trabajo de vivienda de Ernst May y la vivienda mínima (existenzminimum).
1930, CIAM III, Bruselas, Bélgica. Sobre el desarrollo racional del espacio.
1933, CIAM IV, Atenas, Grecia. Publicación de la Carta de Atenas.
1937, CIAM V, Paris, Francia. Sobre la vivienda y la reconstrucción.
1947, CIAM VI, Bridgwater, Inglaterra. Sobre la reconstrucción de las ciudades devastadas por la II Guerra Mundial.
1949, CIAM VII, Bérgamo, Italia. Sobre la arquitectura como arte.
1951, CIAM VIII, Hoddesdon, Inglaterra. Sobre el corazón de la ciudad.
1953, CIAM IX, Aix-en-Provence, Francia. Publicación de la Carta de habitación.
1956, CIAM X, Dubrovnik, Yugoslavia. Sobre el hábitat.
1959, CIAM XI, Otterlo, Holanda. Disolución del CIAM y formación del Team X

Del primer encuentro en el Castillo de la Sarraz, salió la declaración de La Sarraz, auténtico manifiesto que confirma la unidad de percepción sobre los conceptos fundamentales de la arquitectura europea y de las obligaciones de los profesionales hacia la sociedad, basándose como premisa en la arquitectura funcional. Los temas y debates resultantes del Congreso de La Sarraz, y los manifiestos de todos los congresos determinaron profundamente la arquitectura y construcción de las ciudades modernas europeas, y de otros continentes.
La Carta de Atenas es un manifiesto urbanístico redactado en el IV Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (CIAM) celebrado a bordo del Patris II en 1933 en la ruta Marsella-Atenas-Marsella (el congreso no había podido celebrarse en Moscú por problemas con los organizadores soviéticos) siendo publicado en 1942 por Le Corbusier.
La Carta de Atenas apuesta por una separación funcional de los lugares de residencia, ocio y trabajo poniendo en entredicho el carácter y la densidad de la ciudad tradicional. Se propuso un nuevo tipo de urbanismo que debía plantearse el modelo de ciudad a partir de las cuatro funciones propuestas: HABITAR, TRABAJAR, RECREARSE y CIRCULAR. La ciudad debe racionalizar su uso del suelo según las necesidades y las funciones de cada establecimiento.
Lo que aquí se plantea es la oposición entre la ciudad tradicional, caracterizada por la mezcla e indiferenciación de usos urbanos, y la ciudad moderna, racional y funcional que se rige por un principio fundamental: la zonificación. Estas concepciones urbanísticas del movimiento moderno, resultaron ser desastrosas para muchas ciudades ya que se orientaron los esfuerzos en resolver los problemas funcionales más básicos, sin que hubiese una respuesta coherente de una contundencia similar para dar respuesta a problemas culturales, económicos o sociales. Sin embargo estas premisas de diseño siguieron siendo el concepto central del urbanismo moderno e idea clave de la planificación urbana actual.
En estos congresos se propuso un nuevo método de análisis comparado de ciudades, a través de normas de presentación y elementos similares para todos los países, la grilla CIAM. Estos preceptos tuvieron una gran influencia en el desarrollo de las ciudades europeas tras la Segunda Guerra Mundial. Esta nueva concepción urbanística no se materializó en ninguna ciudad porque sólo podría realizarse en un territorio nuevo, donde no existiera ninguna ciudad antigua salvo la excepción del diseño de Brasilia. Sin embargo a partir de este modelo surgen corrientes renovadoras de la ciudad moderna, y acaban con el predominio de la ciudad decimonónica. El texto de la Carta de Atenas se considera como la base fundamental de la arquitectura moderna y/o el estilo internacional. Por otra parte, los CIAM se consolidan como instrumentos difusores de las ideas de la arquitectura y el urbanismo modernos en el mundo entero, llegando a ser el centro de diálogo internacional entre los arquitectos independientes. La influencia de la Carta de Atenas en el urbanismo actual es innegable y cambiaría el perfil de muchas ciudades.
Los miembros del CIAM viajaron por todo el mundo tras la II Guerra Mundial. Muchas de sus ideas se extendieron fuera de Europa, especialmente a los EEUU. Desafortunadamente la puesta en práctica de muchos de sus criterios fueron mal ejecutados, a menudo debido a la crisis económica, y también por la no-comprensión de los conceptos de los arquitectos.
El 2° Congreso, en 1929, se realizó en Frankfurt y tuvo como tema el Existenzminimum. (La palabra se traduce como espacio mínimo para la existencia)
El 3° Congreso se realiza en Bruselas y su tema fue el barrio de viviendas, bajo el lema el Loteo Nacional y se realizó en 1932.
En 1934, en el 4° CIAM el tema fue la ciudad funcional. De los nuevos postulados surge “un método racional” para las ciudades; se propuso una ciudad funcional, donde existiera una clara zonificación y el emplazamiento consecuentemente racionalizado en ella de las cuatro funciones colectivas a las cuales se atribuía la cualidad de ordenar las ciudades. De aquí parte cierta noción de la cantidad de especio necesario para cualquier actividad humana, incluyendo la dispersión y el descanso.
Según este modelo de ciudad funcional:
1. Debe ser habitable: diseñar la vivienda
2. Debe ser un lugar de trabajo: hay que situar el lugar donde se asienta cada uno de los tres sectores económicos.
3. Debe ser un lugar de recreo, ciudad del ocio, con unos servicios.
4. Debe ser una ciudad de fácil y rápida circulación.
El documento final de este cuarto congreso contiene las conclusiones expuestas posteriormente como doctrinas del urbanismo moderno, algunas se mencionan adelante.
El paisajismo como disciplina profesional no aparece como un ente con solidez  y solo se menciona, porque a la fecha las organizaciones de paisajistas estaban dando sus primeros pasos en Europa y América. Si se analiza la problemática surgida por la alta densidad, el crecimiento sin control hacia áreas periféricas y el deterioro ambiental surgido en los conglomerados urbanos, llama la atención de que si se ve una problemática ambiental clara y provocada por la práctica de crear nuevas urbanizaciones suburbanas y periféricas:
  • “Los suburbios se ordenan sin plan alguno y sin vinculación normal con la ciudad.”
  • “El crecimiento de la ciudad devora progresivamente las superficies verdes, limítrofes de sus sucesivas periferias.
  • Este alejamiento cada vez mayor de los elementos naturales aumenta en igual medida el desorden de la higiene.”
Se propone la colocación de los edificios en amplias zonas verdes poco densas. Le Corbusier fue el primer proponente que entendía que cada barrio debe tener su parque, cada ciudad su parque metropolitano y cada región su parque natural, es decir, una ciudad que no rompa la unidad natural.
Usos propuestos para las buenas prácticas urbanas, la higiene de los edificios, el recreo y los deportes. En ese sentido se reconoce la problemática con las áreas exteriores. Las ciudades modernas cuentan con superficies libres de suficiente extensión, pero éstas se hallan emplazadas en la periferia de las ciudades o en el centro de una zona residencial particularmente lujosa. Se propone que:
  • “en lo sucesivo, todo barrio residencial debe contar con la superficie verde necesaria para la ordenación racional de los juegos y deportes de los niños, de los adolescentes y de los adultos.”
  • “No basta con sanear las viviendas: hay que crear y ordenar, además, sus prolongaciones exteriores, los locales de educación física y diversos terrenos deportivos, señalando de antemano en el plan general los emplazamientos que serán reservados para ello.”
  • “Las construcciones altas, situadas a gran distancia unas de otras, deben liberar el suelo en favor de grandes superficies verdes.”
  • “Los volúmenes edificados estarán íntimamente amalgamados a las superficies verdes que habrán de rodearlos. Las zonas edificadas y las zonas plantadas se distribuirán teniendo en cuenta que medie un período de tiempo razonable para ir de unas a otras. De cualquier  modo, el trazado urbano deberá cambiar de textura: las aglomeraciones tenderán a convertirse en ciudades verdes.”
  • “Las nuevas superficies verdes deben asignarse a fines claramente definidos: deben contener parques infantiles, escuelas, centros juveniles o construcciones de uso comunitario, vinculado íntimamente a la vivienda.”
  • “Los islotes insalubres deben ser demolidos y sustituidos por superficies verdes: con ello, los barrios limítrofes resultarán saneados”.
  • “…preservar las bellezas naturales todavía intactas, y también de reparar los ultrajes que algunas de ellas hayan podido sufrir; por último, la industria humana ha de crear en parte lugares y paisajes según un programa”.
El Movimiento Moderno abre una nueva oportunidad de plasmar su ideario en la realidad concreta, pasar de la teoría a la actuación. La dificultad estaba en pasar los principios teóricos (abstractos) a lugares concretos. Lo concreto va muchas veces contra lo abstracto. El problema sería como empatar estos dos planteamientos antitéticos actuando en una realidad precisa.
Lo que en un principio pareció un nuevo concepto del espacio paisajístico para las nuevas ciudades, sobre todo entre edificios residenciales se convirtió en un espacio verde entre grandes bloques de vivienda, en algunos casos en “tierra de nadie”. Es decir que se degrada a un campo amplio para mostrar la arquitectura de los edificios estilo internacional. Estos conjuntos de edificios sufren una rápida degradación y se convierten en guetos problemáticos, la segregación se interpuso a estos complejos. Serían los nuevos “barrios marginales”, ya que sus habitantes sufren de la estigmatización y el prejuicio social.
Desde la perspectiva anterior, es que se llega hoy se hacen análisis comparativos de nociones, como el paisaje, la recreación y espacios abiertos que son hoy “diferentes”, a lo que en la época se entendía como tal. Por dar un ejemplo, ante “la pérdida de contacto con la naturaleza en las grandes ciudades”  se hace un supuesto de sorprendente que; “el paisaje del núcleo es esencialmente un paisaje cívico. Es un lugar donde la expresión cívica de la ciudad encuentra su punto más alto. Este paisaje cívico es un producto del hombre frente a un paisaje natural, y en algunos casos, los elementos naturales - incluso los árboles - estarían fuera de lugar”
Estos congresos pretendían un nuevo orden, una nueva forma de concebir la vida en la ciudad, su pretensión fundamente era la humanización de la vida urbana. Por el contrario, proliferaron en muchas ciudades importantes de Europa, Asia  y América una versión distorsionada y pobre de la arquitectura y el urbanismo que marginó en edificios neutros y paisajes “desérticos” a la población menos favorecida.

Nota: Esta es una recopilación hecha con fines académicos.

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