lunes, 7 de marzo de 2011

CHRISTOPHER TUNNARD (1910-1979). PRECURSOR DEL MOVIMIENTO MODERNO DE PAISAJISMO

Arquitecto-Paisajista
Guillermo Chaves Hernández



La obra de CHRISTOPHER TUNNARD es vital para entender el Movimiento Moderno en Europa y su posterior introducción en América. Tunnard fue el primer autor británico que impulsó la conexión entre el arte moderno y el diseño de paisaje. Es una de las figuras más influyentes en el desarrollo de la arquitectura del paisaje y sus planteos teóricos aún resuenan en la actualidad en nuestra disciplina. Escribió un texto que resultaría clave para entender las bases teóricas y nueva gramática formal del jardín contemporáneo Gardens in the Modern Landscape  (Los jardines en el paisaje moderno). El origen de este libro se encuentra en una serie de artículos que escribió en 1938 para la Architectural Review, que atrajeron una considerable atención. Dicho documento se centraba en la identificación de las posibles tendencias de un jardín moderno, de vanguardia para la época, debido a los avances tecnológicos y científicos y a las necesidades económicas imperantes. Básicamente propone tres orientaciones. La primera es la concepción social del paisaje; dice que por lo menos en los alrededores de las residencias deben ser proyectados de acuerdo con las necesidades humanas y otros planteos para integrar el medio de una razonable. La segunda es la concepción asimétrica, que para él no implica necesariamente irregularidad como en el jardín paisajista, se puede aplicar al equilibrio asimétrico en una composición regular (como se hacía en arquitectura), y más que eso, el jardín debería satisfacer el sentido de empatía con la naturaleza. La tercera es la reconsideración del ornamento, Tunnard apunta a las lecciones que puedan aprenderse de las artes plásticas sin que sea un traspaso literal de los lenguajes de vanguardia. Este libro se convertiría en un texto de referencia obligada para los interesados en las nuevas tendencias, y fue a menudo recomendado.



Los diseñadores paisajistas que estudiaron y se entrenaron por los años 50 lo consideraban como, “el único libro que teníamos”. Tunnard abre con esta aseveración “un jardín es un trabajo de arte” y se revela como el verdadero abanderado del movimiento moderno. Una escultura de Henry Moore en uno de sus jardines le inspira a escribir: “Lo mejor de la arquitectura contemporánea está estrechamente relacionado con lo mejor de la escultura moderna y la pintura constructivista, porque los arquitectos, escultores y pintores constructivistas están en contacto por escrito o personalmente el uno con el otro ".



Nació en Victoria, Columbia Británica, Canadá y realizó su educación básica en este país. Recibió parte de su educación superior en el Victoria College de la Universidad de British Columbia, se graduó de la Escuela de la Sociedad Real de Horticultura en Wisley, y en 1930. De 1932-1935 trabajó como diseñador de jardines para Percy Cane, un exponente del movimiento Arts and Crafts. Luego se embarcó en una gira por Europa, donde comenzó a interesarse por el arte de vanguardia y la arquitectura. En 1936, inicia su propia práctica de la arquitectura del paisaje de Londres. Tunnard evaluó sus principios, como lo haría en varias etapas de su carrera, y en la década de 1930 rechazó las premisas del movimiento Artes y Oficios en favor de la modernidad.
En 1935 Publicó un artículo sobre los jardines japoneses en Landscape and Garden donde dijo que la carencia de ornamentos superfluos tiene que “apelar especialmente a la mentalidad moderna de todos los países”.
Antes de la Segunda Guerra Mundial, Tunnard fue el primer autor en escribir sobre el Paisajismo Moderno en el idioma Inglés. El efecto de los escritos de Tunnard tuvo una corta duración en Europa por la llegada de la Segunda Guerra Mundial. Se impactó por las fuerzas destructivas de estos conflictos y se propuso colaborar con la reconstrucción post-guerra. Fomentó el diseño de construcciones socialmente responsables. Por invitación de Walter Gropius, emigra a Los Estados Unidos para enseñar en la Escuela Superior de Diseño de Harvard donde sus teorías más tarde se convirtieron en el catalizador de lo que puede denominarse como el Movimiento Moderno Anglo-americano en la arquitectura del paisaje.
Tunnard creía que los diseñadores de jardín debían “volver al funcionalismo” y utilizó citas de Le Corbusier: “Los estilos son mentira”, y de Adolf Loos: “Hay que encontrar la belleza en la forma misma en vez de depender del ornamento, esa es la meta a la cual la humanidad debe aspirar”. Creía sobretodo que: “La casa moderna requiere alrededores modernos, y en la mayoría de los casos el jardín del hoy no satisface esta necesidad”. (2)

Este es un jardín de Christopher Tunnard que fue redescubierto en Newport, Rhode Island. Fue mencionado y se muestra en los Modern Gardens: Masterworks of International Garden Architecture de Frederick A. Praeger, Nueva York, 1954. Es posible que éste sea el único jardín sobreviviente de Tunnard, que influyó en notables diseñadores como Philip Johnson y Lawrence Halprin. http://gardendesignmag.blogspot.com/2009_06_01_archive.html

En 1937 fue co-autor de  un manifiesto sobre el diseño de paisaje y su devenir en el siglo XX junto con Jean Canneel-Claes (1909-1989), arquitecto de paisaje belga, en el que proclamaron: el  AIAJM: A Manifesto for Landscape Modernity. AIAJM son las siglas de Association Internationale des Architectes de Jardins Modernistes. Este documento, según analiza Dorothée Imbert (1), resultaría como un indicador de la profesión del paisaje en Europa Occidental durante la década de 1930. El AIAJM proyecta una visión ambiciosa de la arquitectura del paisaje para el siglo XX. Trató de abordar la democratización del paisaje, establecer un diálogo con los arquitectos, y de dimensionar el medio ambiente urbano. Su mensaje era para alinear el discurso de la arquitectura del paisaje con la teoría de la arquitectura y sirvió como un manifiesto para una práctica moderna de un paisajismo emergente. El AIAJM y su manifiesto arrojan luz sobre un capítulo poco estudiado de la historia del paisaje del siglo XX, y sobre la relación entre dos figuras que iniciarían la fundación del arquitecto paisajista moderno: Jean-Canneel Claes y Christopher Tunnard. La Segunda Guerra Mundial impidió ideales de la asociación de países de Europa, el AIAJM no duró más allá de la Segunda Guerra, aunque fue un precursor de la Federación Internacional de Arquitectos Paisajistas (IFLA), creado después de una década desde la creación del AIAJM y plantea cuestiones que se han mantenido vigentes al día de hoy: identidad profesional, la especialización y la conexión entre el paisaje, la arquitectura y urbanismo. (Hasta aquí la traducción libre del resumen de Dorothée Imbert) (1)
Estos intelectuales se posicionaron como figuras importantes en la confluencia de arte, arquitectura y urbanismo en el siglo XX y abrieron nuevas vías para comprender la relación de la modernidad con los jardines, la naturaleza, y la ciudad. El manifiesto tenía este párrafo en su inicio:
“creemos en la probidad del acto creativo... la confianza del diseñador en su propio conocimiento y experiencia y no en el simbolismo académico de los estilos o de los sistemas anticuados de estética, para crear por experimentación e invención nuevas formas, las cuales son significativas para la época de la cual surgen. (2)
También fue profesor de Planificación Urbana en la Universidad de Yale, pero su libro Gardens in the Modern Landscape fue reeditado en 1948 y tuvo una influencia considerable sobre los diseñadores de la posguerra en Inglaterra y América. Sus publicaciones en el área de la planificación urbana incluyen artículos tales como Súper-ciudades de Estados Unidos  y una serie de libros sobre el diseño de la ciudad en los EE.UU., el más conocido es probablemente el Man-made America - Chaos or Control? (1963), coescrito con Boris Pushkarev.
Entre los años 1950 y 1970 estuvo en la vanguardia del movimiento para salvar la ciudad, convirtiéndose en un aclamado autor que simpatizaba con la preservación de obras patrimoniales. Con su trabajo demostró su creciente interés en la historia y los aspectos escénicos de los genius loci regionales. Tunnard fue uno de los artífices de la Carta de Venecia, el documento con el cual se funda el Comité Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS). También uno de los fundadores de la comisión de preservación histórica de New Haven. Participó en el equipo de la UNESCO que recomendó la preservación de los recursos culturales y naturales del valle de Katmandú. Él documentó este trabajo en su último libro, World with a View, Mundo con vistas (1978). Murió de cáncer en 1979. Con una vida dedicada a su profesión, Tunnard cerró el círculo, se identifica con la conservación y se orienta hacia la preservación del patrimonio, y la revitalización de las ciudades que, al final eran la antítesis del movimiento moderno. (3)
(3) http://tclf.org/pioneer/biography-christoper-tunnard

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