viernes, 16 de septiembre de 2016

Machu Picchu,

No se puede describir Machu Picchu con palabras porque un diccionario queda escaso de términos idóneos, tampoco con fotografías porque el encuadre y la bidimensionalidad solo permiten representar una pizca de su majestuosidad. No hay forma de transmitir esa sensación de sobrecogimiento y éxtasis cuando se abre a nuestro campo visual el panorama de esa antigua ciudadela inca. Queda por fuera de los registros fotográficos la impresión energética que emana su casi infranqueable geografía, la excelsitud de las perspectivas y los desafiantes planos que componen este paisaje.


Suele suceder que todo lo que has visto y escuchado por terceros, aun con la buena intensión de transmitir las más precisas, agradables y abundantes descripciones se queden muy cortas comparadas con la vivencia personal. De igual forma es este intento de delinear una crónica que sea útil, que no redunde y que con las limitaciones ya conocidas les permita a ustedes despertar el entusiasmo por conocer y los induzca a querer viajar algún día a ese majestuoso sitio. Ojalá se les haga y verifiquen por ustedes que lo que se aprecia y se siente en Machu Picchu es intransferible y que vale la pena cualquier esfuerzo o cualquier sacrificio para solazarse en esta maravilla única en el mundo. 


Machu Picchu proviene del quechua sureño machu pikchu, «Montaña Vieja» es el nombre contemporáneo que se le da a este antiguo poblado andino-incaica del que no se sabe realmente el nombre original. 

Machu Picchu es una cuidad viva que guarda un poder energético supremo y del que no cuesta imaginarse la cotidianidad que se respira . Una combinación de una geografía con impactantes promontorios rocosos, una selvática naturaleza de la que surge por sustracción un urbanismo y arquitectura que impresiona por la nitidez y pulcritud del uso de piedras. Por cierto son rocas durísimas con cerca del 60% de cuarzo. 


Sorprenden los rápidos cambios del clima, cuando se nubla o se despeja deja paso a contrastes inesperados e iluminación que acentúa los también cambiantes paisajes. Machu Picchu se encuentra en una zona sub-tropical, bañada por el rio Urubamba y resguardada por dos nevados el de Salkantay por el sur y La Verónica por el norte. Los factores anteriormente mencionados, influyen en el clima de la zona, así como en la biodiversidad de flora y fauna los cuales se han adaptado perfectamente a la diversidad de ecosistemas existentes.


En la siguiente foto el sector Sagrado Machu Picchu. Se accede por el vano conocido con el nombre de Portada de la Ciudad. Hasta este lugar conduce el camino inca, que luego de tocar en Intipunku, en la parte alta del cerro Machu Picchu, desciende hasta alcanzar la Portada en mención. Entre los diversos conjuntos del Espacio Sagrado destacan el Grupo de la Portada, el Templo del Sol (Torreón), el Mausoleo Real, la Residencia Real (Palacio Real), el Templo de las Tres Ventanas, el Templo Principal y por último, el grupo Intihuatana, que ocupa el lugar más elevado del Espacio Sagrado.


El Sector Residencial incluye diversos grupos, como el Sector del Cóndor, Los Espejos de Agua (Los Morteros), Las Tres Portadas y el Grupo Alto. Asimismo, la Roca Sagrada.


Algunos de estos grupos pueden haber sido moradas de los administradores, como también de los sacerdotes, y de acuerdo con lo sugerido por Bingham, tal vez, también de acllas o mujeres escogidas encargadas, entre otras funciones, de confeccionar tejidos finos, preparar la chicha y ofrendas para las ceremonias religiosas. Con todo, los conjuntos del Espacio Residencial están, como los del Espacio Sagrado, aunque en menor escala.

Machu Picchu no solo posee colosales construcciones incas, sino que tiene una variada gama de flora y fauna, con especies únicas en el mundo, cuyas muestras se hallan en el jardín botánico, que es el complemento natural del museo arqueológico de sitio. Dentro de la ciudadela hay una pequeña muestra de esta flora en una de las terrazas. 


El jardín botánico se ubica en la plataforma del segundo andén, en la base del lado oriental del macizo, donde se encuentra la ciudad inca de Machu Picchu. Además, colinda en el primer andén con el río Vilcanota y en el tercer andén con las instalaciones del museo de sitio y la residencia.


La muestra mostraba flores en todo el esplendor y de fondo en maravilloso conjunto arquitectónico en que la vegetación nativa se ha dejado en algunos pequeños sectores. Sobresalen orquídeas, bromelias, begonias, un arbusto de coca y otras.

En flor y por muchas partes del santuario estaba esta orquídea denominada como Sobralia dichotoma descrita por Ruiz & Pavon en 1798. Es básicamente terrestre, planta con tallos de hasta 5 m. de alto. 


Genera ramilletes de 5-8 flores, pétalos de color fucsia; labelo fucsia y anaranjado intenso. Sus flores solo duran de 1 a 4 días, siendo una existencia solo momentánea. También conocida como la “Flor del Paraíso”. Tiene un tamaño de 6 a 8 cm. de ancho. La mayor floración es de Febrero a Abril.

Aquí en los Andes vegeta este grupo de plantas a menudo consideradas sobrevivientes de antiguas eras geológicas, algo así como dinosaurios vegetales. Tardan décadas en florecer, y cuando lo hacen, conforman un espectáculo inusual en los pastizales altoandinos. Estudios recientes, sin embargo, establecieron que no se trata de linajes ancestrales, sino un resultado relativamente moderno de la evolución del medio andino, pues datan de los últimos millones de años.


Puya es un género de 180 especies de plantas terrestres en las bromélidas familia de las Bromeliaceae. Puya: nombre genérico que ha sido tomado del nombre vernáculo mapuche y que significa "punto, pico". Son nativas de los Andes de Sudamérica y sur de América Central con algunas especies en Costa Rica. Es altamente diverso en la alta montaña (principalmente en los páramos) algunas de ellas son Puya assurgens, Puya gutteana, Puya dyckioides, Puya densiflora, Puya herrerae, Puya leptostachya Puya Raimondii; nombre científico de la puya titanca, es una especie endémica de la zona altoandina de Bolivia y Perú a altitudes de 3200 a 4800 msnm.


Pisonay en una plaza sacra de Machu Picchu. Árbol propio de las regiones templadas de la Cordillera de los Andes. Prospera entre los 1.200 y los 2.600 msnm y requiere entre 1.500 a 2.000 mm de lluvia al año. El pisonay, Erythrina falcata, era cultivado por los INCAS quienes lo consideraban sagrado. En la actualidad es el árbol emblemático de varios lugares de la sierra, como Yucay, Urubamba y Ollantaytambo en Cusco y Abancay y Cachora en Apurímac.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Los “clichés” en los jardines

Muchas veces recurrimos a la palabra de origen francés “cliché” para describir una idea, gusto o elemento estético que ha sido utilizado recurrentemente. Es un asunto, frase, expresión o acción que ya ha sido usada en exceso. También puede indicar una fórmula o arquetipo muy repetido.

La mayoría de estas acepciones se pueden aplicar a otra expresión que denota casi el mismo significado; “lugar común” que corresponde más a su uso en el lenguaje verbal. Sabemos que culturalmente, al convivir en una sociedad que se rige la mayoría de las veces por patrones de comportamiento aprendidos, producimos asociaciones a partir de ideas comunes y las asumimos como verdaderas.

Para referirse a lo “cliché” en nuestros jardines se puede usar también el concepto: “lugar común”, cuando, como vamos a ver con los ejemplos, se abusa tanto de una idea que llega a ser considerada como viciosa por tener un uso excesivo o gastado. Son estas fórmulas o clichés nociones fijas admitidas ampliamente como esquemas formales o conceptuales y que son repetidos con demasiada frecuencia. En paisajismo y jardinería suelen aparecer como normas aceptadas, como preceptos o pautas convencionales. Estas “soluciones” que se repiten hasta la saciedad son conocidas y usadas tanto que llegan a considerarse vulgares u ordinarias. Suelen demostrar falta de imaginación y originalidad de las personas que por ignorancia o “austeridad intelectual” no se toman la molestia de consultar otros planteos más actualizados o renovadores.

Muchas veces del colectivo surgen los estereotipos  que de manera inconsciente se repiten hasta el empacho sin que alguien se permita algún cuestionamiento a la escasa erudición. Si reconocemos estos patrones repetitivos podemos llegar a discernirlos y pensar cómo discriminarlos para pasar la página hacia una resolución más imaginativa y de mayor creatividad.


En adelante haré una recopilación de esos clichés o lugares comunes con ese propósito. 

1-Pintarrajear la base de los árboles

Según lo que he investigado y encontrado en varias fuentes de internet el blanqueado del tronco de los árboles se realiza aún en muchas partes del mundo como una práctica heredada de la fruticultura de las zonas frías, donde puede ayudar a los árboles recién plantados, injertados o podados para protegerlos de los cambios bruscos de temperatura a finales del otoño e invierno. 

El encalado conduce a que el árbol experimente una enfermedad que se llama “clorosis inducida por cal”, cuyos síntomas son el amarillamiento del follaje y la disminución de la capacidad para realizar la fotosíntesis.

Los árboles necesitan respirar y por el tronco lo hacen a través de unas aberturas especiales llamadas lenticelas. El blanqueado obstruye estos poros disminuyendo el intercambio gaseoso y por consiguiente el metabolismo normal. Esto pueden causar la muerte de partes del cambium. El encalado es más lo que perjudica que lo que beneficia a los árboles.

Las plagas y las enfermedades tienen muchas vías de dispersión diferentes a trepar por el tronco. El viento y el agua son sus principales vehículos de propagación. Es un engaño pensar que con el encalado se evita que un árbol se enferme.

Como dice una de mis fuentes: Qué más estético que un árbol sano, fuerte y vigoroso, con un tronco que enseñe su corteza intacta, color y aspecto característico. En las grandes ciudades del mundo, con árboles bellos y espectaculares, no se practica el encalado. El encalado es un indicador de baja cultura en el cuidado de los árboles.


http://www.rivasdaniel.com/Articulos/Por_que_no_encalar.htm


Estar en silencio con el bosque

Foto de Guillermo Chaves. Bosque en el Parque Nacional de Costa Rica, Volcán Tenorio. 

Estar en silencio con el bosque es suprimir las palabras para descubrir que tenemos otras posibilidades y otras formas de comunicación. Se puede tomar consciencia de nuestro “verdadero ser” en un escenario de contemplación silenciosa de nuestro interior con la majestuosidad de la vitalidad que nos envuelve. Con una observación consciente podemos llegar a tener otro nivel de comprensión, porque si nos enfocamos en lo externo desde nuestro interior, se hace patente y con cierta seguridad que todo en la Tierra es un solo organismo vivo. 

Las poderosas imágenes de montañas vivientes, árboles, flores, insectos, animales son parte de una energía inconmensurable.  Cuando llegamos un lugar donde la naturaleza se impone recordamos que eso es la divinidad y que subyace en todo. 


Foto de Guillermo Chaves. Bosque de Prusia de Cartago, Costa Rica.

Es un reto interesante tratar de escuchar el mensaje del bosque, de uno de sus árboles o de un riachuelo. En un rato de silencio y contemplación puede empezar a nacer un verdadero diálogo energético, desprovisto de palabras y se da un encuentro entre sus aguas y las nuestras, entre sus vibraciones y las nuestras. Tan fluyente es su memoria y su historia como nuestro paso por la vida. 

Depende de nosotros y de nuestro albedrío hacer que la vida tenga la cualidad de la transparencia, la vitalidad y la maleabilidad de una corriente de río, que tanto puede construir amando, como arrasar amando.  

Recomiendo a todas las personas sacar un tiempo a solas para una contemplación profunda y meditación en medio de la naturaleza.  Créanme que van a tener una experiencia de sanación interior. Cuando se contacta la frecuencia que inspira el amor a la vida se logra a la vez una conexión con la sabiduría del Universo que yace profundamente en nuestro mismo corazón.


Foto del Río Celeste por Guillermo Chaves. Bosque en el Parque Nacional de Costa Rica, Volcán Tenorio. 



domingo, 11 de septiembre de 2016

Río Celeste, Costa Rica

El particular color de Río Celeste aparece en el punto conocido como Teñidero, el cual se forma cuando se mezclan dos afluentes no coloreados;  el Río Buenavista y Quebrada Roble. Foto de Guillermo Chaves.


En pocos lugares en el mundo y realmente en pocas oportunidades en la vida se puede tener acceso a sitios que en la naturaleza se distinguen con una belleza excepcional. Esas conjunciones de una geografía deslumbrante, una ecología y biodiversidad sugestiva, son inusuales y por tanto no hay que dejar pasar la oportunidad de disfrutar de emplazamientos así.

Río Celeste describe una característica perceptible de su caudal, de un color predominante que por ser un efecto óptico y no un tinte que colorea en río, varía de tonalidad e intensidad dependiendo del ángulo de visión y cantidad de luz que incide en su torrente.





Es pura fascinación el resultado de recorrer cada uno de sus encantos, cuesta no sentirse hechizado por una magia envolvente y seducido por  las transformaciones de las gamas cerúleas que nos remiten a lo celestial. 

Les voy a ir relatando por etapas lo que considero uno de los sitios naturales más espectaculares de Costa Rica. El Río Celeste es una maravilla natural que se ubica en el cantón Guatuso de Alajuela dentro del Parque Nacional Volcán Tenorio. Este es uno de los Parques más jóvenes del país, fue creado en 1995 para proteger el Volcán Tenorio, el cual se encuentra activo a la fecha. Tiene una extensión de 12.871 hectáreas (aunque otras fuentes señalan que son 18.402.51 has) y una altitud máxima de 1.916 mts sobre el nivel del mar. El parque cuenta con ocho Zonas de Vida y diferentes atractivos pero son las hermosas aguas turquesas de su Río Celeste las que lo hacen famoso y digno de visitar. Se dice que este parque recibe la influencia climática de la vertiente del Caribe y del Pacífico. Su temperatura oscila entre los 15° y los 24° centígrados y el promedio anual de lluvia es de 3.500 mm a 4.000 mm.

Los principales atractivos son; la catarata de Río Celeste, las fumarolas colapsadas, hervideros y aguas termales, hermosas vistas panorámicas, bosque y senderos naturales y el interesantísimo sitio donde el río se torna celeste y que es conocido como los Teñideros. El avistamiento de fauna y de flora tan diversa es complementario a una caminata relativamente corta que ofrece un espectáculo sorprendente. 


Foto de Guillermo Chaves. El periódico La Nación dice que; "a tan solo cuatro horas de San José, en el Parque Nacional Volcán Tenorio, está río Celeste, la sétima maravilla natural de Costa Rica"

Según un cartel ubicado en el sitio: “El particular color de Río Celeste aparece en el punto conocido como Teñidero, el cual se forma cuando se mezclan dos afluentes no coloreados;  el Río Buenavista y Quebrada Roble. El cambio del PH (la acidez) en el punto de mezcla (Teñidero) genera una familia de minerales presenta en Quebrada Buenavista aumente su tamaño pasando de 184 nanómetros hasta los 570 nanómetros. Esta familia de minerales se conoce como aluminosilicatos (formados por Aluminio, Silicio y Oxígeno) y al aumentar el tamaño una parte se deposita en el fondo del Rio, lo cual puede apreciarse como un sedimento Blanco y otra gran parte de los minerales se mantienen suspendidos a lo largo del río.

Las partículas suspendidas dispersan la luz solar como ocurre cuando la lluvia forma un arcoíris. En el arcoíris, las gotas de agua actúan como prismas descomponiendo la luz blanca en los diferentes colores. En el Rio Celeste, el tamaño específico de los aluminosilicatos hace que se dispersen solamente  los tonos azulados de la luz y por ello apreciamos el río con ese color tan característico. En resumen en Río Celeste lo que podemos apreciar es un fenómeno óptico conocido en el campo de la física como dispersión de Mie.” 

video

Es por tanto recomendable iniciar el recorrido por el Río Celeste en este sitio en particular, porque allí se puede comprender el fenómeno físico y óptico que en adelante nos maravillará aun más. 


 El sendero dentro del parque tiene 3,5 kilómetros y permite al turista ponerse en contacto con la naturaleza a cada paso. A lo largo de varios kilómetros el río conserva su color hasta que se disipa por deposición y dispersión por los innumerables afluentes que tributan a este cauce. 

Se puede hacer el recorrido en un tiempo de 2.5 a 3 horas. Es aconsejable que se contrate a un guía local que siempre te va a mostrar muchas más cosas de las que evidentemente se perciben y los datos que proporcionan te pueden ubicar cada cosa en su contexto. Las distancias para recorrer todos sus principales atractivos son:

a- Cascada de Río Celeste (a 1,5kms de distancia de la entrada)

b- Mirador del macizo del volcán Tenorio (a 550 metros de la cascada)

c- Laguna Azul (a 200 metros del mirador del volcán Tenorio)

d- Borbollones (a 50 metros de Laguna Azul)

e- Teñideros (a 350 metros de Borbollones)

Los Borbollones

El recorrido junto al cauce de Río Celeste es una muestra palpable de diferentes fenómenos geológicos y geomorfológicos que se manifiestan a lo largo de los senderos trazados para su apreciación. Ya hablamos de los teñideros a los que le siguen una serie de interesantes singularidades, desde fuentes termales, exhalación de gases sulforosos, cascadas, deposición de sedimientos, y otros.


Los borbollones es un topónimo costarriqueñista que significa agua hirviendo y se empieza a percibir desde la distancia por su olor a azufre. En medio de la espesura del bosque se encuentra en el cauce mismo este lugar hirviente, una fuente termal que se genera por una fractura en la profundidad y que permite la salida de gases de composición sulfurosa y agua caliente.  Los borbollones es un interesante punto caliente de aguas que se mezclan con gases que emanan del subsuelo debido a la actividad del Volcán Tenorio. Las burbujas salen a lo largo de varias decenas de metros. La temperatura de las aguas termales puede alcanzar los 31 a 94°C y un pH de 2.

video


De la actividad del Volcán Tenorio existe una leyenda que habla de una erupción en 1816, pero el volcán se observa con bosque denso desde 1864 y no se haya evidencia de tenido erupción en época histórica cercana. 






viernes, 9 de septiembre de 2016

¿Tenemos en realidad una visión global o de conjunto del lugar donde vivimos?


Para empezar voy a remontarme a un hecho histórico y que marca un hito al ser la primera lectura nueva y asombrosa de nuestro hogar, es el registro fotográfico de la Tierra vista desde el espacio. Para esto voy a distinguir la primera fotografía espacial tomada por una cámara remota colocada en un misil lanzado por EEUU en 1946 y que llegó a una distancia 100 km, de la más conocida e influyente para nosotros los occidentales; la fotografía tomada por un astronauta desde el Apolo 8, primer vuelo tripulado que orbitó la Luna.

Hace ahora cerca de 69 años militares y científicos de EEUU lanzaron un misil, el V2, requisado a los nazis al término de la Segunda Guerra Mundial. Aunque la travesía duró solo unos minutos llevaba una cámara fotográfica incorporada que automáticamente disparaba cada segundo y medio. El registro más conocido de la Tierra se hizo desde una altura de 65 kilómetros. Cuando este misil cae la cámara de 35 milímetros casi se destroza al impactar en el desierto de Nuevo México, aunque la cinta, protegida por una carcasa de acero había quedado prácticamente intacta. Este fue el primer registro fotográfico de la Tierra desde el espacio.  Poco después informó el Smithsonian Air & Space que; "la primera vez que proyectaron las fotos en la pantalla los científicos sólo se volvieron locos". Posiblemente porque comenzábamos a tener y comprendernos desde la perspectiva de un “afuera” ignoto.


Fuente=  
http://www.nasa.gov/multimedia/imagegallery/image_feature_1298.html

Para poner este hecho en contexto hay que ampliar la visión hacia el panorama en el contexto de la época. Los que estamos en una edad similar a la mía (los 50's, un poco antes y después) recordaremos la confrontación y la escalada de tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética desde 1945-47 y que se llamó la Guerra Fría. Uno de los ejes fundamentales fue una competencia cuyo objetivo era explorar el espacio exterior con satélites artificiales, enviar humanos al espacio y hacerlos llegar a la Luna. A esta competencia se le llamó “la carrera espacial” (1957a 1975) y es descrita como la gran “batalla propagandística de la Guerra Fría.



Recordemos que la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) eras consideradas atrasadas en Astronáutica hasta que en octubre de 1957 lanza el Sputnik, primer satélite artificial de la historia. Para Estados Unidos fue un golpe sorpresivo que da inicio a una auténtica “guerra fría” por los  logros aeroespaciales y para la URSS supondría un gran prestigio para sus ideales. El Sputnik impactaría sobre el desarrollo tecnológico en el resto del siglo XX al dar arranque a la carrera espacial que culmina a fines de la década de los 80´s.

El 12 de abril de 1961 abril los soviéticos emplearon un cohete Vostok 1 para poner en órbita al primer hombre en dar una vuelta completa a la Tierra. El cosmonauta ruso Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio exterior y en decir al volver que “había visto la Tierra”; sin embargo regresó sin traerse ninguna foto del momento. Es su suplente, Guerman Titov a bordo de la nave Vostok-2, el primer humano en fotografiar la Tierra hace 50 años con una cámara de video Konvas Avtomat y unos carretes de 300 milímetros. Se pudieron ver las proyecciones durante este año en la exposición de la galería Fotosoyuz de Moscú. Las fotos de la Tierra fueron extraídas del rodaje realizado por Titov durante las 17 vueltas que dio a nuestro planeta. Este fue otro nuevo golpe propagandístico asestado a los Estados Unidos.

Para agosto de 1968 la CIA había advertido a la NASA que los soviéticos estaban haciendo progresos con su programa lunar tripulado y que una misión de sobrevuelo lunar con cosmonautas podría tener lugar antes de fin de año. Esto significó “el pánico” de la NASA y el apuro por mandar el Apolo 8 a la luna, aunque según el plan preliminar este vuelo no estaba previsto. Entre 1966-67 ya cinco satélites habían sido enviados a tomar fotos de alta y baja resolución para explorar posibles lugares para las misiones tripuladas a la Luna. Es con este propósito que el Apolo 8 es enviado a sobrevolar la luna pero sin hacer alunizaje en ella.

La más influyente fotografía para los de este lado del planeta fue la imagen histórica en qué primera vez la humanidad fotografiaba la Tierra desde la órbita de otro astro (la Luna). Denominada earthrise (‘salida o amanecer de la Tierra’) fue tomada el 24 de diciembre de 1968 durante la misión Apolo 8. La llamaron así porque se hacen tomas con dos cámaras de fotos, en blanco y negro y luego en color, aunque para los efectos del programa de vuelo no estaba prevista. Su misión era tomar fotografías de la superficie lunar y mientras lo hacían apareció nuestro mundo sobre el horizonte de la luna tomándolos totalmente por sorpresa. Nadie les había puesto sobre aviso que la Tierra aparecería justo en ese momento por ese lado. Obviamente les impresionó y les pareció cautivante al punto de cambiar por un momento el enfoque de sus cámaras de la desértica superficie lunar.



La misión Apolo 8 consistió en un vuelo completo de ida y vuelta a la Luna, sin alunizaje. Los tres astronautas a bordo de la nave fueron el Comandante Frank Borman, el Piloto del Módulo de Mando James Lovell y Piloto del Módulo Lunar William Anders. Anders fue el primero que vio Tierra alzarse tras el horizonte por su ventanilla e inmediatamente tomó una fotografía en blanco y negro. Ellos realizaron una transmisión en directo desde la órbita lunar, en la cual mostraron imágenes de la Tierra y la Luna tal como se veían desde su nave. Lovell dijo: "Esta vasta soledad es sobrecogedora y te hace darte cuenta de todo lo que tienes allá en la Tierra".

Orbitaron la Luna 10 veces en un lapso de 20 horas, durante las cuales la tripulación realizó una emisión de televisión en Nochebuena en la cual leyeron los diez primeros versos del Génesis.

La tripulación planeó el tiempo de lectura para hacerlo coincidir con una vista completa de la Tierra flotando en la inmensidad vacía del espacio que mostraba la diversidad de nuestro planeta con los distintos colores, los mares, los continentes y las nubes en contraste con la desolada superficie lunar.

1.1. Al principio Dios creó el cielo y la tierra.

1.2. La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios aleteaba sobre las aguas.

1.3. Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz existió.

1.4. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas;

1.5. y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día.

1.6. Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas". Y así sucedió.

1.7. Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él;

1.8. y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.

1.9. Dios dijo: "Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme". Y así sucedió.

1.10. Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno.

En aquel momento fue el programa de televisión más visto de la historia porque de pronto la Tierra desde la distancia y no la Luna fue lo que capturó más la atención. Esto sucedía entonces el 24 de diciembre de 1968 cuando Bill Anders tomó la famosa fotografía “earthrise”, “amanecer de la Tierra” en que veíamos a nuestro hogar  y a nosotros mismos desde afuera, flotando en la inmensidad del espacio.
 
Para celebrar el 45 aniversario de esta proeza, la NASA realizó un video en el que revela nuevos datos de la captura de "Earthrise". Usando tecnología actual y material del interior de la cápsula hacen una recreación realista de la posición del módulo, sincronizando las tomas fotográficas y las conversaciones de los astronautas.



Para mí este hecho es extraordinario ya que se tenía el registro primer paisaje de la Tierra visto desde una dimensión cósmica y que nos coloca a una escala inestimable en la infinidad de un universo extraño.

Estas imágenes darían a la humanidad entera un punto de vista tan inusual como estimulante. Se percibe una diferencia notable desde una foto tomada automáticamente a una en que un testigo presencial es quien dispara el botón para hacer constar la distancia hasta ese día inconmensurable que nos separa de todo. Confirmamos la absoluta vulnerabilidad, lo aparentemente frágil y bella que luce una tierra viva comparada con el inhóspito satélite que la acompaña y de la inverosímil y negra profundidad del cosmos.

Fue y sigue siendo una proeza de la ciencia colocar a los primeros observadores humanos a decenas de kilómetros de altitud para que ellos nos dijeran desde esos días que; en el infinito de la nada espacial sobresale una bellísima y delicada esfera azul que se sostiene sutil en el balance vital y el equilibrio dinámico de sus elementos. Desde esa posición y con esa foto icónica como prueba se plantearon o reafirmaron muchas preguntas y se hicieron las paráfrasis más elocuentes. 

Son destacables para mí estas dos posiciones; la del astrónomo inglés Sir Fred Hoyle quién había dicho: 

“Una vez que se consiga una fotografía de la Tierra tomada desde el espacio, y que la soledad de nuestro planeta sea conocida en su total magnitud, habrá nacido una nueva y poderosa idea en la historia del mundo”

Esta aseveración gira en torno a una palabra clave: soledad. Este logro tecnológico permite cambiar la imagen que se tenía del planeta y lo posiciona casi en la orfandad en el espacio exterior. La fotografía como tal es una de las más icónicas del siglo XX para la Revista Time y para la Revista Life está entre las 100 imágenes que cambiaron el mundo, pero, ¿y cómo lo cambió? La “vasta y sobrecogedora soledad” no nos la creemos y nos negamos a una existencia inexorablemente sola de allí la obsesiva búsqueda de otros planetas con vida. De una apariencia vulnerable y frágil la Tierra nos evidenció que estamos en el mismo bote y que levitamos en la desolación de un infinito casi desentrañable. Al ver la Tierra del tamaño de una canica (bolincha) nos asaltó profunda desolación existencial y para algunos la conciencia hasta ese día de saberse proveedora de recursos que creíamos infinitos. Desde comienzos de los años 1970's está intentando establecer algún contacto con seres extraterrestres y el foco de la atención se llevó a la observación astronómica. (Al mismo tiempo en las escuelas de los 70's se nos hacía la diferencia entre recursos finitos y los infinitos como el agua, el aire, etc)  ¿Acaso no se puede decir que a casi 50 años de tomada actuamos como si tuviéramos un mejor lugar a dónde ir cuando agotemos los recursos del nuestro? 

Esta proeza también nos confirmó que es el conocimiento el que aumenta nuestro poder de transformar y dominar la naturaleza. La carrera espacial se inscribe dentro del lema de esta época “saber es poder”. Significó el poder de dotar al ser humano de una imagen bellísima por lo extrínseca, de una postal para el recuerdo tan separada de lo cotidiano y esencial que vino a convalidar la senda arriesgada, insensata e imprudente de ignorar que representaba nuestro mismo el entorno vital. Desde entonces hemos provocado cambios tan extraordinariamente drásticos en la faz de la Tierra que tal parece que tenemos otro mundo para instalarnos con la misma impunidad. A una minoría con mucha intuición esta imagen los motiva a iniciar lo que hoy conocemos como el movimiento ambientalista y la lucha por una comprensión de un conjunto, muy contra corriente aun hoy.  

La ausencia de sentido común, “el menos común de los sentidos” como dice mucha gente, se constata en por la forma atrofiada e imprudente en que a la naturaleza la tratamos de manera tan utilitaria y egoísta. Nos desarraigamos hasta entorpecer algunas de las intuiciones básicas.  Castellanos dice que “al externalizar la naturaleza atrofiamos nuestros instintos”. Nos desarraigamos. Etimológicamente la palabra desarraigo significa “extracción de raíz de una planta”. Figurativamente lo aplicamos al ser humano al constatarse que parecemos encontrarnos contraproducentemente “sin raíces”. Sufrimos un claro vacío de consciencia, una especie de síndrome con trastornos adaptativos que nos hace proceder con un súper-ego invasivo, devastador del mundo natural. Estamos alienados como consecuencia del desarraigo generalizado, verificable por la indiferencia y desdén con que tratamos la naturaleza. “Somos criaturas del desarraigo moderno, y lo estamos empezando a lamentar.” Dice Niall Binn.


¿Todavía es la Tierra donde el hombre vive?

La otra posición para mi destacable es la que en el año 1966, el filósofo alemán  Martin Heidegger, concedía una entrevista al semanario Der Spiegel. Decía a propósito de un mundo dominado por la técnica; “Todo funciona. Esto es precisamente lo inhóspito, que todo funciona y que el funcionamiento lleva siempre a más funcionamiento y que la técnica arranca al hombre de la tierra cada vez más y lo desarraiga. No sé si Ud. estaba espantado, pero yo desde luego lo estaba cuando vi las fotos de la Tierra desde la Luna. No necesitamos bombas atómicas, el desarraigo del hombre es un hecho. Sólo nos quedan puras relaciones técnicas. Donde el hombre vive ya no es la Tierra.”


Belén Castellanos en la Revista Vísperas, (19th, 2013) comenta que “En aquella entrevista Heidegger decide transmitirnos una sensación, la sensación de escalofrío que sintió cuando los viajes espaciales nos devolvieron una imagen exterior de nuestro planeta Tierra. El mundo, definitivamente, había devenido imagen y Heidegger se sintió completamente aterrorizado. Mientras los medios volcaban las panorámicas de la Tierra con fantásticos fondos musicales, tratando de envolver la culminación del desarraigo en un espectáculo bello y sublime, Heidegger sintió un profundo dolor, pues no es el dolor sino eso que anuncia un desgarro. En ese momento se separó al humano de su hogar, se le quitó su suelo a cambio de una fotografía. Si vemos nuestro hogar desde fuera, inevitablemente deja de ser nuestro hogar, pues lo estamos convirtiendo en un objeto extraño y si eso es posible es porque hemos perdido pie”.
Hoy hacemos videos con una mejor tecnología, con tomas panorámicas utilizando estaciones espaciales internacionales permanentes. Una muy hermosa y conmovedora de esas producciones es The World Outside My Window - Time Lapse of Earth from the ISS (4K).


"Cada día sabemos más y entendemos menos". Albert Einstein

Tal vez la excepción más impactante del sentido de desarraigo que experimentamos aquí abajo en la Tierra es el que experimentan muchos los astronautas que con los años tienen la experiencia única de ver por largas horas al planeta desde el espacio. Son más de 500 personas las que han salido de la órbita de la Tierra desde el 1961, 27 personas han viajado a la Luna, 12 de las cuales han paseado por ella. A casi todas estas personas les sucede una transformación de consciencia tan poderosa que cambian radicalmente su relación con el mundo. Esto lo describe por primera vez Frank White en 1987, el autor de Overview Effect. Es una experiencia que transforma la perspectiva de los astronautas sobre el planeta y el lugar de la humanidad dentro del mismo. Esto es lo que se plantea en el video El Efecto Perspectiva (The Overview Effect).

Para ellos es tan clarificante que miran la Tierra como lo que es; un organismo vivo y extremadamente frágil. Solo una delgada línea nos protege de la inmensa crudeza del espacio y de la muerte. Es un oasis en medio de la nada. Comentan que es abrumador y asombroso ver su belleza y sentir esa experiencia de interconexión con la hermosa esfera azul verdosa y pasan las horas que pueden en la “Contemplación de la Tierra”.

Joseph P. Allen, astronauta, dijo: «Se discutió mucho sobre los pros y los contras de los viajes a la luna, no oí a nadie argumentar que deberíamos ir a la Luna para ver la Tierra desde allí, desde fuera de la Tierra; después de todo, ésta debe haber sido seguramente la verdadera razón de haber ido a la Luna».“Ese ser humano despierta a la comprensión de que él y la Tierra forman una unidad y que esta unidad pertenece a otra mayor, aumentando la escala hasta el infinito…. hasta las puertas del misterio de la Creación”.
Egdar Mitchell, astronauta del Apolo 14 habla de esta experiencia maravillosa, que ellos llaman la “El Efecto Perspectiva” o de  “Visión de Conjunto”.  Esa posición privilegiada en que pueden observarse “desarraigados”, con su mente estructurada en el mundo científico, de pronto frente a una perspectiva cósmica. Él narra un hecho extraordinario, lo que les pasa a las tripulaciones que tuvieron y tienen el privilegio de ver la Tierra desde el espacio. Algunas características son; “un sentimiento de sobrecogimiento hacia el planeta, un entendimiento profundo de la interconexión de todas las formas de vida y un sentimiento renovado de responsabilidad hacia el cuidado de nuestro entorno”. Reconocen también una unidad y coherencia en todo. Es una sensación tan fuerte y poderosa que muchos sienten que ya no volvieron a ser los mismos. Cambiaron su forma de ver la vida por completo.

“El ruso Anatoly Berezovoy, que estuvo 211 días en el espacio, afirmó la misma cosa. No podemos separar en un lado la Tierra y en el otro la humanidad. Formamos un todo orgánico y vivo; nosotros, los humanos, somos aquella parte de la Tierra que siente, piensa, ama, cuida y venera, somos la NATURALEZA HACIÉNDOSE CONSCIENTE DE SI MISMA, como decía el poeta inglés Thomson, aunque mientras no “despertamos” completamente a esa realidad, nos convertimos durante un tiempo en su mayor enemigo.”

El astronauta de la misión Apolo 14, Ed Mitchell, también pasó por esta experiencia. Tras un exitoso alunizaje en la Luna, Mitchell, junto con sus otros dos compañeros, estaba regresando a la Tierra. Dio la casualidad de que  ya había completado todas sus tareas y, por tanto, en el viaje de retorno a casa tuvo más tiempo para disfrutar del paisaje que se dibujaba a través de la ventanilla de la nave.

Como la nave giraba sobre sí misma completando una vuelta cada 2 minutos (un modo que le llaman el modo barbacoa), Mitchell pudo contemplar por primera vez la Tierra, la Luna, el Sol y las estrellas en un panorama de 360º que le dejó ensimismado.

Además, él mismo comprendía que todas sus moléculas y las de sus compañeros se formaron en antiguas estrellas que, al morir, esparcieron sus cenizas por el espacio, de las cuales estamos constituidos; y, de repente, ahí estaba de nuevo esa emoción que Schweikart había experimentado antes, esa sensación de euforia, de conexión con el Universo, que le cambiaría para toda la vida.

Mitchell tratando de explicar este estado, que para los occidentales al tener un sentido de separación tan arraigado no lo sabemos definir, recurre a estudiosos de las culturas orientales. Esa “Visión de Conjunto” que describe este astronauta como la unicidad de la vida en la Tierra, del conocimiento y la conciencia en que reconocen que uno mismo y el mundo no estamos separados en uno del otro, estamos interconectados. Este estado se llama Samadi, y significa según Mitchell,  lo que ves, las cosas como las ves con tus ojos, pero las experimentas emocional y visceralmente, con éxtasis y un sentido de total unidad y unicidad. El samadhi es un estado espiritual de conciencia. 

Hay diferentes tipos de samadhi. Entre los samadhis menores, savikalpa samadhi es el más elevado. En savikalpa samadhi, ves que práctica­mente todo está hecho; no tienes nada que hacer. Eres sólo un instrumento. Si eres utilizado, tanto mejor; de lo contrario, las cosas están todas hechas. Pero desde savikalpa samadhi todos tienen que regresar a la conciencia ordinaria.

Fuimos puestos aquí juntos por alguna razón. El individuo humano y todas las especies son la manifestación de un todo más grande. Esa experiencia se parece a una experiencia espiritual o meditación aunque en el caso de los astronautas es un cambio cognitivo que muy seguido puede producir una especie de experiencia de meditación.

“Tenemos que empezar a actuar como una especie con un destino común”, dicen ellos. Un entendimiento básico de quiénes somos y qué es lo que está en juego.  Hemos tenido un enfoque destructivo que se puede ver en el impacto que se observa en la superficie de la Tierra desde el espacio y llaman a cambiar esa mentalidad. ¿Estaremos a tiempo para que cambiemos como colectivo humano?





Fuentes: 








La lección de Cairo


Cairo; foto de Ricardo Chaves

Como en esta vida nada sucede por casualidad les voy a relatar lo que llamo “la lección de Cairo”, un importante aprendizaje que pude comprender después de convivir con un pug. Cairo era un perrito compartido en pareja y en familia. Me lo pidió mi compañero para su cumpleaños, un regalo muy especial, y según sus palabras era “para llenar una necesidad psicoafectiva”. Ahora después de ser una incondicional compañía y fallecer puedo volverlo a ver con gratitud y reconocer su propósito con nosotros. Para mí fue un regalo del universo para ponerme en contacto y estrechara la relación con un perro y experimentara, en edad adulta, una de las formas de devoción amorosa y fraternal lealtad más refinadas de que la humanidad pueda disponer. Ahora lo veo como un mensajero divino dispuesto a ser el aventurado pionero que le tocó sensibilizar fibras emocionales y también energéticas que me acompañaron por un período de más de ocho años en un proceso de auto descubrimiento.

Un perro, por las características de su especie, siempre nos va a mostrar una gran dedicación, extrema lealtad y un amor sin condiciones, pero esto es lo más obvio. Más sutilmente recibimos energías sanadoras, una compenetración increíble en resonancia directa con nuestro campo emocional. Nos mejoran al balancear para bien nuestras emociones, sentimientos y pensamientos y sin que sepamos cómo, disuelven los bloqueos emocionales, afectivos y los desajustes anímicos.

Uno cree que elige el perro a su gusto, pero ahora creo que es al revés, él es el que nos elige para darnos una importante lección. Nos prefieren para estar en la misma sintonía emocional y sí, posiblemente para suplirnos una carencia afectiva o de su grupo adoptivo como sólo ellos lo saben hacer. En general nuestras mascotas atan su energía a la del ser humano a un nivel en que nos volvemos uno en cierto nivel de vibración.

El vínculo humano-perro es más profundo y hay una comprensión más compleja de lo que uno cree. Escogen ser parte de nuestras familias y se integran como si fuéramos su manada. Se nota como es su comportamiento cuando se siente querido al evidenciar que su principal regocijo es la sola existencia de sus seres amados. Tienen la misión de enseñarnos los alcances posibles del amor incondicional. Si revisamos la historia de la convivencia humana con los perros vamos a encontrar que entre la humanidad y estos seres forjamos una sólida alianza para enfrentar los desafíos de la supervivencia. Se han aportado muchos estudios científicos de cómo esto sucedió, por ejemplo; la habilidad del habla del humano parece ser una consecuencia de la asociación prehistórica con los perros que olían por el hombre primitivo. Al asumir los perros este rol de detección de olores tenues los primeros humanos ya no necesitarían de las estructuras faciales para este propósito; por tanto los lóbulos olfatorios nos permitieron desarrollar rasgos faciales más flexibles y capaces de producir sonidos más complejos. En nuestros antepasados se redujo el mes-encéfalo que controla las emociones y la información sensorial. Del perro se sabe que hubo una rotación del cerebro y el posicionamiento del lóbulo olfativo. La crianza selectiva de perros domésticos ha generado grandes cambios en el cerebro y la apariencia canina, pero hay cosas básicas que ellos necesitan; el comunicarse con sus congéneres, responder a la conducta jerárquica y a los rituales grabados en lo más profundo de su memoria. Ellos mantienen vigentes las leyes de su naturaleza. Muchas veces los humanos proyectan sus desequilibrios y descompensan al animal, lo que es perjudicial para ambos.

Si esto sucedió con la evolución de las percepciones y características físicas tanto humanas como perrunas también se ha estudiado lo que significó la simbiosis hombre-perro para la evolución cerebral de las dos especies. Los humanos y los perros nos especializamos en funciones diferente.
En cuanto al perro, con mucho más impacto en su forma corporal dada la plasticidad en el genoma canino. Se convirtieron en un buen reflejo de lo que son sus cooperantes, incluso a nivel cultural y económico de la sociedad. Aprendieron de alguna manera a comprenderse y colaborar.

Los perros pueden captar las emociones observando las caras humanas. El perro tiene cuarenta veces más células olfativas, y superan por cerca de un millón de veces al olfato humano. Detectan hasta los cambios químicos corporales, especialmente si hay estrés, ansiedad, dolor o enfermedad. Tienen la notable capacidad para adivinar sus intenciones. Nos brindan muestras de empatía cuando  atravavesamos un momento emocional difícil al acrecentar su vínculo afectivo y de cercanía emocional.

Hay además de estudios científicos otros insumos más esotéricos que nos llegan a través de canalizadores, para ellos “hay unas dimensiones profundas del yo animal que son parte de la mente colectiva grupal de la especie entera”. Esto lo expresó un miembro un ángel canalizado para que entendiéramos el papel que cumple esta  extraordinaria empatía trans-especie y  que involucra a las mascotas con la evolución del Alma humana y del propósito de la humanidad en su conjunto. Las mascotas, tanto perros como gatos, están directamente involucradas en la evolución de la raza humana y de su paso a una consciencia planetaria que está decantándose hacia otro nivel. Ellos tiene la misión de proceder como “benévolos asistentes dadores de energía” para compensar a quienes se tuvieron que embeber densamente en el Plano Terrenal. En general, entre las mascotas y toda la humanidad se llegó a crear una “consciencia mezclada”, lo que este ángel llama; una tercera conciencia resultante de la simbiosis hombre-perro. La conciencia grupal del perro que antes estaba centrada en su manada ahora está fusionada energéticamente con la nuestra, hemos crecido juntos en consciencia e identidad, por eso los humanos debemos reconocerlos como nuestros guardianes. Lo que compartimos con las mascotas son en realidad dimensiones paralelas, un alineamiento a nivel espiritual. Kuthumi dice a través de su canalizador que  “esta vibración entre el Ser Humano y el animal se forma una energía muy especial que le posibilita al ser humano abrirse a energías más elevadas”. Ellos nos escogieron y juntos logramos una fusión única que ahora además es un fragmento de la consciencia total. Sucede que son capaces de despertar el flujo afectivo y la energía necesarias para expandir el campo de nuestra consciencia emocional.

Tienen la notable capacidad para adivinar nuestras intenciones. Nos brindan muestras de empatía cuando atravesamos momentos emocionales difíciles, acrecientan su vínculo afectivo y cercanía emocional. Su extraordinario poder olfativo y audición es capaz de percibir hasta las sutilezas de nuestro estado de ánimo. Es su simplicidad y adaptabilidad lo que marca la profunda empatía con la que comparten un momento especial en nuestras vidas. Si me proyecto hacia atrás puedo comprobar que desde que amé a ese perrito tuve un importante crecimiento. Se pasaba proyectando frecuencias vibratorias benéficas con solo los vórtices energéticos que dibujaba cuando hacía giros de alegría y movía su colita cuando me veía llegar. Era muy apegado y necesitaba siempre del calor y la compañía de nosotros. 

Un perro nunca nos pregunta quiénes somos, de dónde venimos o qué tienes, es solo la mejor ayuda que se puede tener si quieres limpiar tu campo emocional. Te hace retornar a tu más pura esencia. A mí siempre me ha impresionado el poder olfativo y de audición que tienen, son capaces de percibir hasta mi estado de ánimo. Siento que sus sentidos tan refinados solo pueden ser obra de un Plan Divino. Que su corazón físico es pequeño pero su espíritu bondadoso es enorme.

También Kuthumi por medio de su canalizador dice que cuando dejan al ser humano, lo hace por un cierto motivo y en el momento correcto. Aunque duela mucho, está viviendo un determinado proceso y en ese momento que te hace avanzar un poco más. A la hora que te dejan se pueden sentir las energías y sentimientos del dolor porque este animal y es allí cuando se aprende a trascender al apego.


El aprendizaje de Cairo es que se podía ser desde el amor y la lealtad, desde la comprensión y la confianza. Me dio la posibilidad de dimensionar nuevos caminos compartiendo el lenguaje del corazón. Él me acompañó, por resonancia, en el proceso de abrir mi propia alma y me permitió  sentir la verdadera profundidad de la entrega y una parte poco explorada del amor propio. Si ellos nos acompañan en la evolución espiritual también están en el camino de este transitar y lo estamos haciendo juntos. Somos un solo organismo vivo, todos en la Tierra aunque hay una aparente separación que es solo el resultado de la limitada capacidad de nuestros sentidos. Ellos, los perros, ya están en campo del amor infinito y nos están esperando.  Para mí la lección más importante es que ellos pueden abrirse y sostener una vibración compasiva hasta por años. Esto también lo estamos logrando a través del yoga, cuando aprendemos a abrir el chakra del corazón activando la onda de la compasión y que con la constancia sostenemos como una frecuencia entonada con la que confrontamos todas nuestras experiencias y pruebas. Es una lección sencilla, “nada extraordinaria ni especial”. Cuando muere ya la onda ha estado latiendo por años, ya es imposible que se disipe por lo que transmuta o se transforma en una forma de renuncia. Nos muestra que el apego es un sentimiento que nos impide liberar y dejar partir a nuestros seres amados.   Nos enseñan a morir habiendo terminado su contrato acá en la Tierra y dejándonos unidos por ese lazo compasivo, ascendiendo también un peldaño en la evolución en la que también participa por su elección de acompañarnos. Su memoria resuena en lo inolvidable como una canción que abraza el eterno presente. 


Cairo; foto de Ricardo Chaves


Nota de despedida: En una pequeña reunión con una amiga Rodo nos contó que una de estas madrugadas, cuando iba para el trabajo casi amaneciendo, estaba la enorme luna llena poniéndose al oeste. Aún con el reciente duelo por la muerte de Cairo miró esa gran luna y sintió que era el momento para despedirse y soltarlo para que disfrutara en adelante de su paz. Como era epiléptico Cairo era susceptible a los ciclos lunares y sabíamos que eran más frecuentes si se aproximaba la luna llena. Por eso era tan especial ese momento en que de cara a la luna se reconciliara con ella. Yo vi esa luna ya en menguante unos días después y pude comprender a profundidad ese simbolismo porque todos nos vimos involucrados las consecuencias de su enfermedad y en su cuido. Nunca sabremos cuando termina una despedida, pero a mi pequeño amigo le digo; ya estás descansando, corriendo sano en una pradera de pastos suaves, helechos y rocío. Te entregaste con devoción, fuiste leal y compasivo con todos nosotros, tu familia, tu manada. Te mereces un rato de ocio, una holganza en tu viaje de crecimiento como energía luminosa. No te olvidaremos porque te voy a ver en cada arcoíris y en los jardines con helechos y flores. Estarás en mis rezos más agradecidos y cuando me perdono para fortalecerme. Ahora sé un bello amor, como lo fuiste siempre, en esta tu nueva forma. Sé dichoso y radiante porque en tu corta vida aprendimos lo que es la dedicación amorosa, la simplicidad y la lealtad. Enaltecemos y honramos tu memoria por halagarnos con tu dedicación. Te soltamos, como cuando te quitábamos la correa, para que reposes feliz en un millón de abrazos de divinidad. Espero también que te reconcilies con la luna y que de noche duermas apacible bajo su luz. Hasta pronto amiguito amado.